Este plano fue encargado y financiado por el Ayuntamiento de Albacete en 1861, aunque no consta el nombre del autor que lo llevó a cabo. Esta copia concreta se trata de una reproducción publicada por el Ayuntamiento en 1980.
La ciudad había obtenido la capitalidad provincial en 1833. El ferrocarril llegó también a la ciudad en 1855, como parada de la línea que unía Alcázar de San Juan y Cartagena. Justo un año después de la publicación de este plano, en 1862, la reina Isabel II concedió a Albacete el título de ciudad, lo que hace de este mapa el último que muestra a Albacete como villa.
El plano, orientado con el noreste en la parte superior, muestra una ciudad que ya había sufrido las desamortizaciones eclesiástica y civil. Los principales conventos de la villa ya habían cambiado de manos y de uso, como el de las Justinianas a la Delegación de Hacienda, o el de los Agustinos a la Audiencia Territorial. Lo que aún no se había transformado es el trazado urbano, cuya reordenación tardaría aún décadas en materializarse.
El único cambio sustancial que tiene este mapa respecto a planos de siglos anteriores es la estación de ferrocarril, en la parte superior, la cual ya estaba fomentando la creación de nuevas calles y edificios en el noreste de la ciudad, en las cercanías de la estación.


